Francis Ford Coppola, director de El Padrino y Apocalipsis ahora, comentó alguna vez sobre el actor Robert Duvall, al que dirigió en ambas películas, emblemas en la historia del cine: “Los actores se meten en el personaje en distintos momentos: la primera semana, la tercera. Bobby está buenísimo después de una o dos tomas”.
El calvo y fibroso Duvall no tenía el físico de un galán, pero pocos actores de carácter disfrutaron de una carrera tan larga, gratificante e impredecible, en papeles principales y secundarios, desde un predicador itinerante hasta Josef Stalin. Desde su debut cinematográfico en 1962 como Boo Radley, el vecino solitario en Matar a un ruiseñor, Duvall creó una galería de interpretaciones inolvidables. Éstas le valieron siete nominaciones al Oscar y el Premio al Mejor Actor por Tender Mercies, estrenada en 1983. También ganó cuatro Globos de Oro, incluyendo uno por interpretar al filosófico jefe de un arreo de ganado en la miniserie de 1989 Lonesome Dove, un papel que a menudo citaba como su favorito.
Robert Duvall, actor versátil y con dedicación inigualable, y cuyos papeles clásicos incluyen el intrépido consigliere de las dos primeras películas de El Padrino, falleció a los 95 años.