En diferentes ciudades de Estados Unidos, la Copa Mundial de la FIFA no empieza con un partido, sino a través de un mapa de ruta. Las cadenas de suministro avanzan lentamente en su camino a resolver los problemas de tránsito, el flujo de mercancías, materiales promocionales y ropa deportiva, además de la disponibilidad de almacenamiento limitada, debido al aumento de aficionados extranjeros que siguen a sus equipos desde la primera fase. De acuerdo con la plataforma de distribución DB Group, el transporte aéreo, marítimo y por carretera registrará la entrada de mayores volúmenes de productos relacionadas con la organización del torneo, indumentaria de las selecciones, productos minoristas, así como herramientas y dispositivos electrónicos que suelen elevar los riesgos de cumplimiento y documentación.
El alcance global de la Copa –la primera con 48 equipos, 104 partidos y tres países anfitriones– supone al mismo tiempo una fragmentación geográfica. Cada mercancía requiere inspecciones de seguridad, la aprobación de marcos regulatorios y aduaneros que conllevan una carga administrativa. “Las autoridades tienden a reforzar los protocolos, lo que va a generar tiempos de verificación más largos, revisión de carga adicionales y el incremento de los controles de documentos”, afirman expertos de DB Group. A medida que las aerolíneas registran incrementos en la reserva de vuelos y hospedaje, las grandes operadoras hacen uso de la inteligencia artificial (IA) predictiva –utiliza modelos de datos históricos para identificar patrones y anticipar comportamientos y tendencias futuras– en la búsqueda de rutas alternativas.