Cada colilla de cigarro puede contaminar hasta 50 litros de agua y liberar sustancias como arsénico, cadmio, plomo, nicotina y alquitrán en suelos y cuerpos hídricos. Con ese argumento ambiental, las comisiones del Congreso de Tamaulipas aprobaron la reforma a la Ley de Protección para los No Fumadores impulsada por el diputado local José Abdo Schekaiban Ongay, que obligará a instalar contenedores especiales para estos residuos y establecerá sanciones por su disposición inadecuada. El dictamen será votado en el pleno en la sesión de este martes.
La modificación incorpora a la legislación la gestión integral de los residuos del tabaco y obliga a espacios públicos y privados a contar con recipientes exclusivos para la recolección de colillas.
Durante la reunión de comisiones, el legislador sostuvo que la iniciativa no tiene carácter prohibitivo. “Esta iniciativa no busca prohibiciones, busca algo elemental, mediante esta reforma se proponen medidas claras para la adecuada disposición final de las colillas de cigarro”, afirmó, el diputado panista Pepe Schekaiban. Añadió que se trata de evitar que estos residuos “altamente contaminantes lleguen a ríos, lagunas, mares y suelos”.
En su exposición de motivos citó información de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) sobre la carga tóxica de los filtros de cigarro y su impacto acumulativo en el ambiente.
La reforma plantea promover una cultura de cuidado ambiental mediante la recolección diferenciada de colillas y fija, bases para sancionar el incumplimiento. De aprobarse en el pleno, la norma ampliará el alcance de la ley vigente para incorporar obligaciones específicas en materia de disposición final de residuos del tabaco.