Aunque existe la idea de que las nuevas generaciones ya no desean formar una familia, un estudio internacional reveló que la mayoría de los jóvenes sí quiere tener hijos. Sin embargo, factores como la falta de estabilidad económica, el alto costo de la vivienda y la incertidumbre laboral han llevado a muchos a retrasar o renunciar a ese proyecto.
La investigación señala que la seguridad financiera es la principal condición para decidir tener hijos. Contar con un empleo estable, acceso a una vivienda y preparación emocional también aparecen entre las principales preocupaciones de los participantes, quienes consideran que las condiciones actuales dificultan la maternidad y la paternidad.
Especialistas advierten que este fenómeno no responde a una falta de interés por formar una familia, sino a los retos económicos que enfrentan millones de jóvenes. Salarios insuficientes, largas jornadas laborales y el incremento en el costo de vida complican la posibilidad de dar ese paso.
En ciudades como la Ciudad de México, donde el precio de la renta y la vivienda representa uno de los mayores gastos para los jóvenes, estas condiciones reflejan un desafío cotidiano para quienes buscan independizarse y, en un futuro, formar una familia.